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El Sindicato Andaluz de Trabajadores/as: Lucha y represión

artículo aparecido en último número de la revista de LAB (por Luis Ocaña)

El Sindicato Andaluz de Trabajadores se constituyó en Septiembre de 2007, fruto de un proceso de unidad sindical entre diferentes organizaciones y colectivos sindicales. Sin duda, era el momento para agrupar fuerzas y lanzar un proyecto sindical alternativo, claramente de izquierdas, netamente andaluz y con un posicionamiento sociopolítico que lo definiera y diferenciase claramente de las restantes opciones sindicales.

 

En el haber, contamos con la trayectoria sindical de organizaciones que como el SOC -la fuerza sindical matriz del proceso- ha defendido incansablemente la dignidad jornalera frente a las agresiones de la mal llamada “Revolución Verde”, la maquinización, los abusos de los señoritos, el incumplimiento sistemático de los convenios, etc. Así mismo, el método de la acción sindical directa noviolenta y activa ha sido otra de las grandes herencias para el SAT. Quienes han reivindicado la Reforma Agraria, han sudado los arcenes de las carreteras, han impedido la salida del AVE, han cortado la N-IV en Despeñaperros o han ocupado las fincas de los terratenientes, han sido el espejo en el que se ha mirado el modelo de acción sindical del SAT.

Desde entonces hasta ahora poco ha cambiado en el panorama sociolaboral. Los salarios bajan, el desempleo crece y la tasa de beneficios patronales y bancarios se dispara. Por eso el SAT ha diseñado un mecanismo de acción sindical directa, de denuncia frente a los incumplidores de la legislación laboral y de propuesta de formas de gestión alternativas, justas y solidarias. Sin duda el referente de Marinaleda y su gestión del empleo y viviendas es otro de nuestros mejores activos. Fruto de esa campaña de lucha sindical se ha participado en las huelgas generales, se mantienen conflictos abiertos con las empresas que no cumplen (Expertus Marketing Aplicado, Fitonovo, Eulen, La Ibense-Bornay, Cofisa, etc.), se avanza en las elecciones sindicales y se ha adaptado el modelo de lucha sindical a la ciudad y a los entornos urbanos. La ocupación de las sedes centrales del Banco Santander en Sevilla y del BBVA en Granada son el claro exponente de un modelo sindical fresco y activo, dispuesto a señalar a los culpables de la crisis y el paro. Sin embargo, esta dinámica de combatividad ha tenido consecuencias negativas para los y las militantes de la organización. Más de doscientos sindicalistas están multados/as, con procesos judiciales abiertos o en espera de sentencia. Las multas suman cifras  millonarias. De hecho, no existe ningún/a sindicalista comprometido con el SAT que no conozca el significado de la desobediencia, la resistencia a la autoridad, los juicios de faltas, las multas de subdelegación o las detenciones.

Recientemente asistimos a la última detención de nuestro Secretario General, Diego Cañamero, y a la especial activación de los mecanismos de represión, sanciones y despidos sistemáticos contra los y las militantes de las Uniones Locales más activas. Se trata de una suerte de “apartheid sindical” a la andaluza. Es paradigmático el caso de Sevilla capital, donde hemos pasado de 0 represaliados en 2007 a más de 40 compañeros que a principios del 2012 están a la espera de resolución por asuntos judiciales derivados de la acción sindical. Quizá una anécdota ocurrida en uno de los juicios nos sirva para ilustrar la realidad:

Juez: Usted, ¿jura o promete decir la verdad?

Militante SAT: Las dos cosas, señoría.

Encarar de frente estos procesos con dignidad es también nuestro quehacer sindical cotidiano. El sindicalismo que no se compra ni se vende, el que solo responde a los intereses de la clase trabajadora, el que no firma lo que las empresas desean provoca que el sistema se revuelva contra él, sentándolo en los banquillos de los acusados y castigando su conducta antisistema. Ahora bien, la solidaridad y el apoyo recibido exceden con mucho los efectos de la represión. Aunque en la actualidad el Sindicato se vea a diario en los juzgados, ello no hace sino reforzar el compromiso de quienes hemos optado por desarrollar un proyecto sindical que hace doblar la rodilla a condes, duques y marqueses, a empresarios canallas y a la oligarquía andaluza con todo su aparato de poder. Como decía Diamantino García, “no hay causas perdidas, hay causas difíciles, pero como son tan justas, algún día las ganaremos”.

El SAT que acaba de celebrar en diciembre de 2011 su Congreso es, a día de hoy, la opción sindical andaluza que nos acerca a esa victoria.

En Sevilla, 4 de diciembre de 2011, día nacional de Andalucía